LUDP Nº:64
EDITORIAL: ASÍ NOS VA
Por Félix Diez
Es difícil y, a veces, complicado querer resumir los sucesos que en el periodo de un mes suceden, pues las noticias van tan deprisa que es prácticamente imposible pararse a analizar una cuando otra se solapa. No sabemos a quién dar más importancia, pues todas en su nivel de impacto son importantes y, aunque parezca que no nos afectan, intervienen en nuestras vidas, creándonos desasosiego, ansiedad y casi nunca esperanzas.
El papel de Estados Unidos y la mentira de la paz
Empecemos por lo que Estados Unidos hace en el mundo, creyéndose el rey del planeta, decidiendo dónde intervenir, dando consejos e imponiendo tratados de paz. El presidente Donald Trump, como el Tío Gilito, no ve más que beneficios como buen tendero que es, al que le sobra la soberbia y le falta masa gris.
Las drogas provenientes de Venezuela no son más que otra disculpa para quedarse con la riqueza de este país. Por otro lado, la mentira de la paz en Palestina es otra de las obras de los americanos, que permiten a los israelíes seguir masacrando a los habitantes de Gaza y Cisjordania, mientras Trump se arroga el título de pacificador.
Europa y la sombra de la guerra
Europa oye tambores de guerra. Aunque no hay indicios objetivos inmediatos de un conflicto a gran escala en suelo europeo, Francia ha lanzado sus campanas de guerra a las que Putin ha contestado: “Ellos mismos se abstienen de las negociaciones de paz y, al mismo tiempo, ponen trabas al presidente de Estados Unidos”.
La situación en España
España no es ajena a los escándalos. La corrupción campa en todos los ámbitos, desde los juicios contra el fiscal general hasta la imparcialidad cuestionada de algunos jueces del Supremo. Mientras tanto, la derecha heredera del franquismo sigue impune y las cúpulas judiciales permanecen sin depurar.
¿Y qué hace la izquierda? Instalada cómodamente en el régimen, el secretario general del PCE actúa como referente de Izquierda Unida dentro de la plataforma de Yolanda Díaz, pero sin aportar una visión de verdadera izquierda. Ante las próximas elecciones, queda claro que el orgullo, la vanidad y el egocentrismo de los “reinos de taifas” de la izquierda impiden la unión de los trabajadores.
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