MANIFIESTO REPUBLICANO DE TOLEDO

octubre 2023

Por la abolición de la monarquía, por la democracia, por la república y por la soberanía de nuestro pueblo

¡A los/las trabajadores/as y pueblos!

La Transición permitió la continuidad de la esencia del franquismo. A ello se prestaron partidos con etiqueta democrática, tanto del ámbito estatal como del nacionalismo periférico. Se confabularon con sectores que habían sostenido la dictadura, pactando la Constitución monárquica de 1978. El fracaso del golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 produjo reacciones de unidad nacional en torno a Juan Carlos de Borbón, que fueron utilizadas de forma maniquea para prestigiar el régimen, sirviendo para renovar el dominio político de una oligarquía sobre el conjunto del pueblo, en alianza con grandes capitales extranjeros que controlan sectores estratégicos de la economía. Esta operación se completó con la entrada en la OTAN y la supeditación a los tratados de Unión Europea, al dictado del Banco Central Europeo, consumando la pérdida de soberanía nacional y la asunción de un papel de lacayo de la política militarista y de guerra de los EEUU. La intervención del ejército español en la guerra de Yugoslavia, de Irak, en los bombardeos de Libia…, son la expresión de los compromisos que colocaron a España bajo la tutela de los EEUU y del Vaticano, con tratados bilaterales desde los años cincuenta del siglo pasado.

El régimen monárquico y su Constitución pactada del ‘78 arrastra una contradicción de origen, ya que, siendo la prolongación del franquismo, no puede dar solución democrática alguna; es incapaz de resolver el encaje de las naciones y nacionalidades, consecuencia de un desarrollo histórico desigual y de un

El régimen del ‘78 nunca quiso resolver la separación democrática entre la Iglesia y el Estado, muy al contrario, se subvenciona y se entrega buena parte de la enseñanza, con la imposición de la religión en la escuela, estableciendo la generalización de financiación de las religiones por el Estado, justificándolo con el mantenimiento de los acuerdos concordatorios franquistas, por los que la Iglesia conserva privilegios, que sucesivos gobiernos del PP y del PSOE han multiplicado, permitiendo las inmatriculaciones con las que se ha usurpado a la ciudadanía un ingente patrimonio, que ha de recuperar urgentemente.

La Segunda República fue la república de las mujeres. En ese sentido, profundizaremos en derechos, libertad de opciones sexuales, e Igualdad. Las y los republicanas/os no toleramos el terrorismo machista ni la explotación sexual e invisibilización de las mujeres.

El viejo problema del latifundio se ha agudizado con la Política Agraria Común, que concentra la mayoría de las tierras en manos de grandes grupos distribuidores y destruye al pequeño productor, afectando, con altos precios, al conjunto de la sociedad.

Los partidos gobernantes, PSOE y PP, se aplicaron en las exigencias de desindustrialización de nuestro país impuestas por la UE, favoreciendo la especulación y los servicios. La industria representaba el 30% del PIB y hoy el 14%. La construcción especulativa fue elevada a principal actividad, acompañada del turismo y la hostelería, provocando la continua bajada de los salarios reales y pérdida del poder adquisitivo social, con el  consiguiente endeudamiento  masivo  de  las  familias.

Sufrimos el desmontaje de todo lo público, como es el  caso de la sanidad, la educación y las pensiones. El salario medio/persona está en 1.325,42 euros, y el 40% de los trabajadores no llegan a  1.000,00  euros, mientras que el alquiler medio de una vivienda es de 1.584,00  euros  (con  alquileres  que  no  bajan  de  los 350,00 euros en pueblos de baja demanda). La cuota media  por  hipoteca  en  viviendas  normales  ronda  los 750,00  euros/mes.  Todo  el  mundo  conoce que  la subida  de los  precios  es muy superior  a  la  de  los salarios, la brecha entre pobres y ricos se ha ampliado y echado por tierra el mito de “la clase media”.

En definitiva, con esta monarquía y estos partidos,  sufrimos  el  continuo  empeoramiento  de  las condiciones de vida y trabajo, condicionados por la crisis mundial. Esta situación se hace cada día más explosiva en medio de grandes discrepancias en la clase dominante sobre la conservación del sistema, ensanchando la brecha entre los dos grandes partidos, que son los pilares fundamentales de la monarquía, resquebrajando el pacto constitucional del ‘78; que afecta, sensiblemente, a la burguesía nacional periférica, abriendo la crisis institucional de la monarquía. La demostración más evidente de esta crisis política se expresa en las dificultades para formar gobierno estable tras las elecciones del 23 de julio. Las aspiraciones a la república reaparecen de forma singular: se perfilan dos campos de intereses, los de la mayoría del pueblo de una parte, y una pequeña oligarquía vinculada al capital apátrida, por otra, que, por peculiaridades históricas de la conformación del Estado, adopta la forma de confrontación directa entre monarquía y república. La cuestión de la crisis política, tal como se presenta, no es otra que:

¿Bloqueo constitucional o Proceso constituyente?

La demanda republicana debe agrupar a todas las fuerzas partidarias que se oponen a la guerra, que aspiran a la Paz, que demandan la plena soberanía e independencia de los pueblos del mundo, y para ello es imprescindible comprender y apoyar las dinámicas geopolíticas que surgen en nuestro planeta y nos dibujan un futuro multipolar que cuestiona la hegemonía occidental y del imperialismo estadounidense.

La República laica en nuestro país está directamente relacionada con la solución de los problemas históricos acumulados, con el rechazo de la agenda secreta negociada entre el gobierno español y la burocracia de Bruselas,  que  empuja  a  la  privatización  de  las  pensiones,  de  la  sanidad,  de  la  educación  y de todo lo público  en  beneficio  de unos  pocos, lo  que  lleva al  extremo  de  mantener  el  negocio,  a  costa  de los  menores,  con  la  privatización  de  los  Servicios  Sociales.

La demanda de República responde a la lucha contra la creciente desigualdad social, en demanda de condiciones de vida, trabajo y vivienda dignas, con la paralización de las privatizaciones de los servicios públicos, e impulsa las reivindicaciones salariales y de cobertura social que permita cubrir las necesidades reales y la necesidad de control social de los sectores estratégicos de la economía, que se concreta en la imprescindible reindustrialización que asegure la independencia económica y política. A lo que hay que unir la aspiración histórica a la reforma agraria y al control público de los canales de distribución de los productos agrícolas, ganaderos y pesqueros. La República también responde en positivo a las exigencias de libertad de todos los encarcelados y represaliados por motivos políticos o sociales.

La República debe abordar la transformación ideológica y adecuación a la legalidad popular en todas las esferas de gobierno y administración de todos los servicios públicos, abarcando todas las instituciones del Estado: ejército, policía y los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. Las aspiraciones republicanas no están al margen de la preocupación por la situación internacional, ni la amenaza de guerra por parte de las potencias imperialistas. La solidaridad internacional, la Paz y unas relaciones internacionales basadas en el respeto a la soberanía de los pueblos y opuestas al neocolonialismo son nuestra opción.

¡No a la guerra ni a las políticas bélicas de la OTAN!

El grito de República debe convertirse en fuerza organizada a través de Asambleas Republicanas implantadas en todos los territorios, ayudando el amplio movimiento por el cambio político. Asambleas Republicanas como sujeto de acción de tipo permanente, abiertas y democráticas. Asambleas Republicanas capaces de coordinarse a todos los niveles en base a delegados elegibles y revocables. La República debe ser el resultado de una movilización permanente de partidos y de organizaciones de la sociedad civil, tanto a la hora de las demandas, como de la presentación de candidaturas electorales de confrontación directa con los poderes de la monarquía y su Constitución, planteándonos que las Asambleas Republicanas deberían promover candidatura a las próximas elecciones europeas de junio de 2024.

Nos unen, al respecto, tres ideas básicas:

  • El espacio republicano necesita organizarse más y mejor.
  • La izquierda del régimen no nos representa.
  • Consideramos imprescindible una candidatura republicana en las Elecciones Europeas, como parte de una estrategia más amplia.

Por una República que garantice la auténtica soberanía del pueblo, siendo el referéndum la herramienta de la democracia más directa, damos a conocer las propuestas unitarias de la Asamblea Republicana de Toledo y llamamos a formar parte de ellas en todos los territorios.

¡República aquí y allí!

Toledo, 8 de octubre de 2023

Agrupación AteneístaJuan Negrín
Partido políticoAlianza de la Izquierda Republicana de España (AIREs)
Partido políticoAlternativa Republicana
AsociaciónAl Servicio de la República (ASR)
AsociaciónAsambleas Republicanas Madrid
AsociaciónContigo Perú
FundacióndemocraciActiva
Partido políticoDemocracia Efectiva
  AsociaciónCentre d’Estudis i Debtas d l’Espai situat a l,Esquerra del Socialisme a Catalunya, President, i de la revista ESCRITSocialistes
AsociaciónForo de debate republicano de Andalucía
Medio de difusiónLa Unión del Pueblo (LUDP)
Movimiento socialLos Nadie en Lucha
Movimiento socialUnión Integral y Democrática de Todos los Pueblos (MID)
Partido políticoNúcleo Partindo dos Trabalhadores de Barcelona (PT Brasil)
Partido políticoPartido Socialista de Libre Federación (PSLF)
Partido políticoPartido del Trabajo Unificado
  PlataformaPlataforma contra la impunidad de los crímenes del Franquismo
Asociación culturalRafael Alberti
AsociaciónRed Intercívica
Movimiento SocialRepública en Marcha
PlataformaResistencia Popular
Grupo de difusión de Alicante  Somos el Pueblo
Partido políticoUna Extremadura Digna
AsociaciónLeganés por la República

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