El proceso de Regularización de inmigrantes iniciada por el Gobierno PSOE

El proceso extraordinario de regularización impulsado por el Gobierno español tenía, entre otros objetivos, hacer aflorar una parte de la población extranjera que ya se encontraba en España, trabajaba y vivía en el país, pero permanecía al margen de la plena legalidad administrativa. El número de solicitudes, que parece superar ampliamente las previsiones iniciales previstas ha puesto de manifiesto que la dimensión del fenómeno era mayor del doble de lo que se había calculado. Pero también está ofreciendo un dato especialmente significativo: la composición de quienes solicitan la regularización no coincide con la imagen que con frecuencia se proyecta sobre la inmigración irregular. Los latinoamericanos son la mayor parte de las solicitudes, mientras que la presencia de ciudadanos del Magreb —incluidos los marroquíes, pese a constituir uno de los principales colectivos extranjeros residentes en España— resulta proporcionalmente menor de lo que cabría esperar atendiendo simplemente a su peso demográfico en el conjunto de la emigración.
El dato es importante porque obliga a distinguir entre la realidad social de la inmigración y las imágenes construidas alrededor de ella. La inmigración irregular no constituye un fenómeno exclusivamente musulmán ni, mucho menos, marroquí. Tampoco puede atribuirse a un determinado origen cultural la culpabilidad de hechos delictivos, como violaciones, robos, o asesinatos.
La regularización está mostrando, una realidad mucho más reveladora: personas de muy distintas procedencias que ya se encentraban incorporadas, de una u otra manera, al mercado laboral y a la sociedad española y que buscan precisamente salir de una situación administrativa irregular.
Esto permite plantear además una cuestión económica de fondo: si una parte sustancial de estas personas llevaba tiempo trabajando en España, la regularización no crea de repente esos trabajadores ni esa actividad económica; lo que hace es trasladarlos desde la economía irregular hacia la economía formal, permitiendo que afloren relaciones laborales, cotizaciones e impuestos que anteriormente podían permanecer total o parcialmente ocultos. Desde esta perspectiva, el proceso constituye también una forma de conocer mejor la verdadera dimensión de un mercado laboral que ya estaba utilizando esa mano de obra.
Las cifras de Inmigración y la regularización.
Según los datos oficiales, se han solicitado 1,174,978 solicitudes de residencia en España. Por porcentajes de los principales solicitantes, Colombia es el país de origen del 25,9% de las solicitudes, seguido de Marruecos con el 13,3, Venezuela con el 11,8%, Perú con 8,8% y Honduras con 4,9%, Si se valora por continentes; los nacidos en Latinoamérica son el 65%, los de África el 22,9%, y de Asia, el 8,3. Por tanto se puede afirmar sin ninguna reserva es que los latinoamericanos son claramente mayoritarios entre los solicitantes, y que Colombia por sí sola duplica prácticamente a Marruecos.
Si ponemos esos porcentajes de solicitudes de residencia en relación con la importancia del país de origen de los inmigrantes legalizados al 1 enero de 2025, tenemos, que Marruecos, tenía en España 968.999 residentes con nacionalidad marroquí y permiso de residencia en España, Eso es el 14,0 % de los extranjeros residentes oficialmente, pero las solicitudes de legalización fueron el 13,3% del total. Colombia tenía 676.534 residentes legalizados en España (el 9,8 %), pero las solicitudes de legalización fueron el 25,9%; Venezuela: 377.809, el 5,5 %; Perú el 3 % y así sucesivamente.
Eso significa que la propensión a aparecer en el proceso de regularización es muchísimo mayor entre los colombianos que entre los marroquíes, al menos tomando como referencia la población extranjera de 2025
Marruecos es la principal nacionalidad extranjera en España, pero no es la principal nacionalidad de quienes han acudido a esta regularización; Colombia, con una población bastante menor, aporta casi el doble de solicitudes.
El 87 % de los solicitantes está en edad laboral y el 59,4 % tiene menos de 34 años. Y, nada más iniciado el proceso, ya se habían producido 159.097 altas adicionales en la Seguridad Social, concentradas sobre todo en hostelería, comercio, actividades administrativas y construcción.
Eso permite hacer la afirmación sin necesidad de hacer mucho esfuerzo que: la realidad de la inmigración irregular que está aflorando mediante la regularización es mucho más diversa de lo que dice la ultraderecha que la identifica fundamentalmente con la inmigración marroquí o musulmana.