El mundo que nos espera si no abrimos los ojos

Aún no hemos aprendido que a la mayoría de las personas les importan muy poco las etiquetas teóricas como «fascismo» o «liberalismo». Lo que verdaderamente preocupa en la calle son los problemas del día a día, la subsistencia y llegar a fin de mes.
Resulta frustrante comprobar cómo muchas personas no escuchan o prefieren asumir el discurso de las derechas y la extrema derecha, creyendo que no tienen nada que perder. Frente a la desafección política, el camino más eficaz es recurrir al sentido común y a ejemplos concretos: mostrar con cifras qué ocurriría si el Estado de bienestar se desmantela.
1. La factura de la salud: España frente a Estados Unidos
Si la Seguridad Social pública pasara a un modelo privatizado o mixto, las consecuencias económicas para una familia trabajadora serían inmediatas:
Reemplazo total de cadera: En Estados Unidos, esta intervención cuesta unos 40.000 USD sin seguro (y entre 2.500 y 8.000 USD de copago/deducible incluso teniendo seguro privado). En España, la cobertura pública asume el 100% de la operación y la prótesis sin coste en el punto de atención.
Tratamiento oncológico: Un tratamiento completo de cáncer (quimioterapia, radioterapia e inmunoterapia) en el modelo estadounidense oscila entre 150.000 y 350.000 USD, superando los 500.000 USD en casos complejos. En la sanidad pública española, el coste directo para el paciente es de 0 €.
Pruebas diagnósticas y pólizas: Una simple prueba de TAC puede costar entre 800 y 5.000 USD según el centro médico. A esto se suma el coste de las pólizas privadas en EE. UU., donde una cobertura familiar completa supone entre 12.000 y 25.000 USD anuales entre primas y gastos de bolsillo.
2. El acceso a la educación superior
El coste de la universidad marca otra brecha insalvable:
En Estados Unidos: Las matrículas anuales van desde los 11.950 USD en universidades públicas estatales hasta más de 65.000 USD en instituciones privadas de élite (superando los 85.000 USD/año si se incluye alojamiento y manutención). Cursar posgrados profesionales como Medicina o Derecho acumula deudas que oscilan entre los 180.000 y 300.000 USD.
En España: La matrícula media en la universidad pública se sitúa en torno a los 1.000 € anuales (frente a los 5.500 € – 22.000 € de la privada), permitiendo que la formación superior no dependa exclusivamente del patrimonio familiar.
3. Monopolios, precios y la falsa alarma de la propiedad
En el mercado libre no regulado, las grandes corporaciones y distribuidores actúan como monopolios: imponen precios a la baja a los agricultores y suben las tarifas al consumidor final. Ocurre a diario con los carburantes: suben como un cohete ante cualquier pretexto, pero bajan lentamente como una pluma.
Como ya señalaron Karl Marx y Friedrich Engels en el Manifiesto Comunista, el discurso conservador asusta a los trabajadores con la idea de que la izquierda les «quitará su propiedad». Sin embargo, es el propio desarrollo del capitalismo industrial el que ya ha despojado de propiedad real y medios de producción a la inmensa mayoría de la población asalariada.
4. Lecciones internacionales: Venezuela y China
Para entender estas dinámicas socioeconómicas, conviene analizar casos concretos sin simplificaciones:
Venezuela:
La decadencia previa (1980–1998): Antes de la llegada del chavismo, el colapso del modelo rentista provocó una caída del 20% en el PIB per cápita, inflaciones de hasta el 99,9% y un aumento de la pobreza del 25% a más del 55-66%.
La etapa de Hugo Chávez: Gracias al ciclo de altos precios del crudo, se redistribuyeron recursos mediante las «Misiones Sociales» (Barrio Adentro, Mercal, Misión Vivienda), reduciendo la pobreza por debajo del 30% e incluyendo a millones en el sistema de pensiones. No obstante, el control de cambios, las expropiaciones y la falta de diversificación productiva hicieron que el modelo colapsara tras la caída del precio del petróleo.
China:
De Deng Xiaoping a Hu Jintao (1978–2012): La apertura económica convirtió al país en la fábrica del mundo con crecimientos de dos dígitos, pero disparó la desigualdad interna y la corrupción.
La era de Xi Jinping (2012–presente): Con una fuerte centralización del poder y la política de «Prosperidad Común», el Estado erradicó la pobreza extrema rural, expandió la cobertura médica básica y puso freno al poder desmedido de los grandes magnates tecnológicos e inmobiliarios, subordinando el capital a los intereses nacionales y estratégicos.
Conclusión
La disyuntiva actual es clara: avanzar hacia la privatización neoliberal que mercantiliza derechos básicos como la salud y la educación, o defender un modelo público que garantice la subsistencia y el bienestar de las mayorías. Quienes desde posiciones conservadoras atacan lo público, no defienden la libertad del ciudadano común, sino los privilegios y la rentabilidad de las grandes élites económicas.